Exactemente. Las nubes no se parecen a nada. Son blancas y la poca forma que tienen es fruto de viento y corrientes. Pero precisamente por ser tan indefinidas, permiten que nuestra imaginación complete la interpretación. En escritura podemos usar pinceladas indefinidas en nuestras descripciones. ¿Te acuerdas de la escena del principio de este post? ¿Los novios tumbados en el parque, disfrutando un caluroso día de verano? Igual hasta has recordado algún día similar que hayas vivido. ¿La imaginabas guapa? ¿Pelo largo? ¿Él mira el cielo pero también a ella de soslaya y con cariño? Perdona. La descripción no dice que son novios, solo que son dos. No dice que es un parque, tampoco que es un día soleado de verano. Podrían ser dos chicos, reponedores de Leroy Merlín, tumbados en un rollo de césped artificial mientras fuman un cigarillo antes de entrar otra vez a trabajar... y podría ser una gélida mañana de otoño. No es lo que pretendíamos. Buscábamos la versión romántica, pero la parte bonita lo ponías tú. El truco es decir poco, lo justo para que el lector imagine el resto. Hará que la historia sea 'suya' porque una mitad está escrita y la otra mitad lo vive en su imaginación. Las imágenes que invoca el mismo lector son mas reales, detalladas y apropiadas para él.